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El mundo al revés

enero 24, 2011

Existe un fenómeno atmosférico que se denomina inversión térmica. Éste tiene lugar cuando la temperatura en el núcleo urbano es inferior a la de la periferia. Algo poco habitual pero que ocurre en noches frías y poco nubosas.

Últimamente, en la periferia española ocurre algo parecido, llamémoslo inversión social. Consiste en que sociedades históricamente subyugadas por potencias occidentales y dictadores abyectos dejan de mostrar resignación y se levantan ante el oprobio continuo con la determinación necesaria para hacer huir al sátrapa.

Paralelamente, en el núcleo, más contestatario al disponer de los mecanismos de queja que ofrece el Estado de Derecho, hacemos del conformismo el guión de nuestra actitud.

España se africaniza. Y no lo digo sólo por la desertización de la costa almeriense. España se niega a salir a la calle a gritar contra los abusos del poder político y económico como ocurría antaño en África, al sur y al norte del Níger.

Y mientras, no sin envidia, somos espectadores de la coreografía del “basta ya” en aquellos países antes dóciles y sumisos y hoy animosos y trabucaires.

Túnez, Argelia, Egipto, Sudán, son sólo el inicio del ejemplo a seguir.

¡Andaluces, extremeños, castellanos, murcianos, …!, daos la vuelta, dejad de mirar a Estrasburgo y mirad al sur. Allí está el faro que ha de guiaros para recuperar la dignidad perdida.

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La memoria que ciega

enero 17, 2011

…Recaredo, Sisenando, Tulga, Chindasvinto, Recesvinto y Wamba.

Los Reyes Godos.

Mis padres se los sabían de memoria y de vez en cuando los recitaban con orgullo para poner en evidencia la mala calidad de mi enseñanza.

Tradicionalmente, el aprendizaje sólo se ha concebido a través de la memoria: Preposiciones, ríos, En un lugar de la Mancha…, declinaciones, “Creo en Dios padre…”, Tabla periódica, silogismos, trilogías, fechas, etc.

Un buen expediente académico pasaba indefectiblemente por tener una buena memoria.

El uso indiscriminado de la memoria automatiza el pensamiento y resta valor a razonar. No somos una sociedad ducha en deducir o inducir y eso hace que dispongamos de una capacidad crítica delicuescente, adversa para evolucionar.

Un claro ejemplo de ello son los bulos de Internet (o hoax). Me sorprende ver cómo personas a las que tengo por inteligentes reenvían historias de niños moribundos, terroristas infiltrados, cachorros desahuciados, Cocacolas vitriólicas o rumanos asalta coches, entre otras.

Y el que lo reenvía lo hace con su mejor intención porque se lo cree, carece de la capacidad de razonar. Se ha perdido el principio cartesiano de la duda metódica. No se profundiza en la esencia de los hechos y por tanto doy por buena cualquier información que me llegue, por muy estrambótica que sea.

Vi hace unos días un reportaje sobre opositores a notarías. Su objetivo era aprender de memoria centenares de leyes sin afán de reconocer su alcance. Quedaba claro que el que más fruto obtuviera de su memoria se llevaría el gato al agua.

A diferencia de lo que nos enseñaban de pequeños, el saber sí ocupa lugar. La memoria es limitada, pero la capacidad de razonamiento no. Por eso, debemos revisar nuestros modelos educativos estimulando un aprendizaje con más base en la conjetura e inferencia y menos en la retención de información que tenemos disponible a clic de ratón.

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Fumando espero

enero 10, 2011

Cuando uno va a donar sangre debe leer y contestar un cuestionario de unas 20 preguntas sobre su estilo de vida y estado de salud.

Generalmente se marca la casilla del NO en 19 de las 20 preguntas: “usted pesa menos de 50 Kgs.”; “le han intervenido quirúrgicamente en el último mes”; “ha recibido una transfusión de sangre”; “padece paludismo”, etc.

Sin embargo, la pregunta 20 está incluida para descubrir a los que por dejadez contestan a todo que NO sin llegar a leer la pregunta, y dice así: “¿Ha sido sincero al responder?”. Los que no han reparado en el contenido de las preguntas, por esa inercia tienden a elegir también la casilla del NO. Y ahí se descubre su falta.

 Con la reciente implantación de la Ley Antitabaco ha ocurrido algo parecido. Ha habido una pasada de frenada en la carrera de decir que NO a todo lo que provenga del Gobierno de la Nación, del maldito ZP y sus secuaces de morritos sugerentes.

Esta actitud contraria al sentido común del Siglo XXI se pretende justificar desde la defensa de la libertad del 30% de la población fumadora (naturalmente frente al otro 70% que les respira), desde la denuncia de una cortina de humo (nunca mejor dicho) del Gobierno ante sus desaguisados e incluso desde la defensa de una tradición que ni el Toro de Tordesillas: 500 años de una España fumadora.

Al paroxismo por defender lo indefendible se llega cuando desde ciertas tertulias de corte ultra conservador se hace apología del tabaquismo: Se venden los beneficios de fumar en términos de placer onanista y de generación de empleo.

Paralelamente, resulta definitivo descubrir cómo los locales partidarios de la desobediencia entre línea y línea de su “Aquí se puede fumar” despliegan sus consignas anti ZP: A jodidos no nos gana nadie, pensarán.

Años de inversión en campañas del Ministerio de Sanidad para destacar los riesgos de fumar (30%) y de respirar el huno ajeno (70%) para que al final se descubra que sólo son intereses partidistas los que motivan tales avisos. Porca miseria.

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¡Oa oa oa, mi jefe a la Moncloa!

enero 3, 2011

Existe un reclamo popular y habitual para poner al frente del país a empresarios que han demostrado su eficacia en la gestión de sus negocios: Emilio Botín, Amancio Ortega, Isidoro Álvarez, Florentino Pérez o hasta Ruiz Mateos en su día, eran animados a mudarse a la Moncloa.

Detrás de tamaña ilusión está la idea de que todos, por el simple hecho de ser españoles, somos accionistas de este país y más pronto que tarde, pondremos la mano para recibir suculentos dividendos.

Los bancos saben muy bien que si la corriente cambia los peces se van y añaden a la letra pequeña de ciertos productos la soflama de: “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”.

La principal (y casi exclusiva) obligación del prócer de una compañía privada es crear valor pecuniario. Ni siquiera generar empleo o desarrollo en su país. Dinero en forma de balances positivos. Cabe entender que al frente del país haría lo mismo.

El problema viene cuando las cosas no marchan y ante un conflicto laboral o un fleco deficitario se opta por la manu militari. Es decir, todos a tomar por culo. Veamos un ejemplo reciente que ratifica esta teoría. Por ejemplo, un magnate (no mangante, por Dios) como Paolo Vasile, consejero delegado de Telecinco.

En mayo de 2010, el embajador de Italia en España le entregó el Premio Grande Ufiziale de Italia. Esta distinción no era sino el reconocimiento a una labor empresarial plagada de éxitos y que había reportado pingües beneficios a accionistas y administradores de la primera cadena de televisión privada en España.

En un movimiento empresarial se hace con el control de varios medios de comunicación, como la extinta CNN+. Analiza su statu quo y qué ve: ¿una plantilla de trabajadores abnegados? ¿Un medio de comunicación objetivo y de calidad? ¿Una alternativa a otros canales de ideología extrema? ¿14 años de emisión 24 horas al día? ¿Debates edificantes moderados por periodistas consagrados? ¿Pedagogía? ¿Buen gusto?

¡UNA MIERDA!

Lo único que encuentra son 40 millones de euros de pérdidas en cinco años. ¿La solución? A la puta calle todos: Trabajadores y audiencia. ¿La alternativa? La misma mierda  que sirve de abono a la decisión empresarial: necedad para el vulgo ad nauseam.

Pues bien, si este señor llegara a ser presidente del gobierno tenga bien seguro que se acabaría la sanidad gratuita
para los débiles que enferman, las pensiones de los abuelos improductivos, los subsidios de los parados que empresas como la suya habrán despedido o la educación gratuita para aquellos que nacen con el estigma de que nunca llegarán a ser nada.

Eso sí, como ocurre tan a menudo, la adaptación inversa sería muy fácil, y una vez abandonado el poder no le faltarían ofertas de grupos empresariales para calentar oportunamente su sillón de consejero, sea como delegado o no.

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…Y uno. A por el segundo.

diciembre 27, 2010

Cumplimos un año.
Mi reconocimiento a los necios, infames, contumaces, mentecatos,
memos, majaderos, vacíos, botarates, indecentes, mostrencos y
zangolotinos que tanto han hecho para nutrir durante un año
entero este blog, lunes tras lunes. Mi solidaridad con los
honestos, decentes, íntegros, sinceros, llanos, valientes, audaces,
batalladores, justos, firmes, dignos, pundonorosos e intachables
por demostrar a aquéllos que otro mundo es posible. Mi
agradecimiento a las casi 20.000 visitas que llegaron a ésta, su
casa. El lunes que viene, como siempre, más.

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Este año sí

diciembre 20, 2010

Hace unos días paseaba por la Gran Vía de Madrid y me llamó la atención encontrar a un importante número de personas haciendo cola hacia un objetivo que no alcanzaba a ver.

Si no fuera porque sus ropas no parecían vestir a pordiosero alguno pensaría que se trataba del reflejo del paro incardinado en cualquier comedor social.

Seguí la ristra de personas con la misma curiosidad que Dorothy Gale descubría la magia de Oz. Todo el abanico sociocultural hispano estaba allí presente: mujeres mayores, hombres jóvenes, abueletes, los de acá, los de allá, los de mucho más allá. Todos.

Hacía frío en la calle. Pero eso no parecía importar a la muchedumbre. Embutidos en sus abrigos y arropados por sus bufandas cumplían con las santas virtudes de la paciencia y el orden.

Un pasito adelante y parón. Otro pasito adelante y parón. Y otro, y otro.

No los pude contar. No me apetecía rebobinar para empezar a contarles. Pero así, a ojo de un reconocido cubero, calculé unas 200 personas.

Al final, en lo que correspondería a la cabeza de tal ofidio humano encontré la respuesta en un nombre de mujer: Manolita. Bueno, para ser justos Doña Manolita, que todavía hay clases.

Entonces, me vino a la cabeza el reciente informe PISA sobre el nivel de desarrollo educativo de nuestro país y esos resultados mediocres en matemáticas. Y también lo arraigado de la superstición popular. Y entendí por qué para mucha gente el concepto de probabilidad no es más que un término agorero que sólo vale para los demás.

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Soy un intolerante

diciembre 13, 2010

Acepto que tu salud es algo que sólo te incumbe a ti. Que disfrutas haciéndolo. Que son ya muchos años y que ahora no vas a cambiar. Que una vez intentaste no volver a hacerlo y sufriste mucho. Que te sientas de la misma laya que cualquier diva del cine clásico. Que sepas excogitar razones espurias con las que crees que ganas mi aceptación. Que la libertad individual es un derecho natural. Que si fuera tan pernicioso lo prohibirían. Que no eres la única. Que tú eres así y no piensas cambiar.

Pero no tolero que el aroma de las especias de mi comida se reinvente en una atmósfera que tú enturbias. Que mi ropa arrastre el resto del día la firma de tu razón a sentirte a gusto. Que la niebla haga acto de presencia en mis pulmones. Que mi pelo, o lo que queda de él, se torne hediondo. Que cuando nos encontramos sea un beso con más alquitrán que pasión la realidad del contacto tan deseado. Que cuando pasas por casa, con tu marcha, las ventanas se abran dejando libre el espectro fatal que abandonas. Que tus orgasmos reclamen nicotina.

Lo siento cariño, yo también soy así, un intolerante que no piensa cambiar.