Posts Tagged ‘Divorcio’

h1

Luke, soy tu padre

julio 12, 2010

En España se produce un divorcio cada tres minutos. En un 52% de los casos hay hijos menores de edad implicados.

El Derecho de Familia, lógicamente, hace primar lo que éste considera “el interés del menor”. De esta manera cualquier decisión que se tome debe ir encaminada a elegir la alternativa en la que el menor sale más beneficiado o menos perjudicado.

En un divorcio las decisiones y los acuerdos que se alcanzan o imponen giran objetivamente alrededor de dos elementos: el económico y el custodio. Dejo al margen otros componentes más emocionales como puedan ser los reproches, resentimientos o rencores imperantes.

En nuestro país la Ley del Divorcio llegó con la democracia porque en el ínterin franquista a lo que Dios había unido no lo separaba ni el Tato. Y llegaba a una España trasnochada, machista, donde la mujer apenas se había incorporado al mercado laboral (por lo menos el declarado, porque el campo estaba atestado de mujeres jornaleras sin jornal alguno) y el rol del hombre en el hogar no trascendía del modelo hotel (cama y mesa puesta).

Que la sociedad ha cambiado es un hecho indiscutible. Los que somos padres con hijos pequeños compartimos y vemos compartir en hermanos y amigos las tareas de crianza y asumimos de forma natural la función paterna que condiciona la procreación.

Sin embargo, a menudo la sociedad va a una velocidad y la legislación a otra. Y esta última necesita varios lustros para, primero reconocer el cambio, y luego adaptarse a él.

El modelo legislativo de familia esta obsoleto, es injusto, ignominioso y no pasaría un recurso del PP en el Tribunal Constitucional.

La preferencia que se da a la madre en estos desagradables lances siega de raíz cualquier avance de la sociedad en el reparto de tareas. Resulta cuando menos llamativo que merced a esa legislación, los padres, con la sentencia de divorcio en la mano, pasen de asumir un rol en la crianza de los hijos a convertirse, como los define la legislación, en “visitadores”. Su relación con los hijos pasa a estar circunscrita a un régimen de visitas y unas obligaciones de manutención.

Esta discriminación, que empieza a desaparecer en países más avanzados socialmente que el nuestro (Francia, Italia, EE.UU., etc.), es más sangrante si cabe desde que tenemos la figura administrativa del Ministerio de Igualdad y su colección de floreros “art cañí”, cuya única labor reconocible y documentable ha sido criminalizar a los hombres por el simple hecho de serlo y pasar a ser todos colaboradores necesarios del medio centenar de mujeres que mueren cada año a manos de sus parejas.

Necesitamos una Ley de Divorcio acorde con los tiempos. Es necesaria una catarsis por parte de ciertos grupos feministas que comprendan que los padres de hoy poco tienen que ver con los suyos. Y, sobre todo, establecer las bases de una custodia realmente compartida entre ambos progenitores. Todo esto por el interés del menor.