Posts Tagged ‘Educación’

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¡Oa oa oa, mi jefe a la Moncloa!

enero 3, 2011

Existe un reclamo popular y habitual para poner al frente del país a empresarios que han demostrado su eficacia en la gestión de sus negocios: Emilio Botín, Amancio Ortega, Isidoro Álvarez, Florentino Pérez o hasta Ruiz Mateos en su día, eran animados a mudarse a la Moncloa.

Detrás de tamaña ilusión está la idea de que todos, por el simple hecho de ser españoles, somos accionistas de este país y más pronto que tarde, pondremos la mano para recibir suculentos dividendos.

Los bancos saben muy bien que si la corriente cambia los peces se van y añaden a la letra pequeña de ciertos productos la soflama de: “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”.

La principal (y casi exclusiva) obligación del prócer de una compañía privada es crear valor pecuniario. Ni siquiera generar empleo o desarrollo en su país. Dinero en forma de balances positivos. Cabe entender que al frente del país haría lo mismo.

El problema viene cuando las cosas no marchan y ante un conflicto laboral o un fleco deficitario se opta por la manu militari. Es decir, todos a tomar por culo. Veamos un ejemplo reciente que ratifica esta teoría. Por ejemplo, un magnate (no mangante, por Dios) como Paolo Vasile, consejero delegado de Telecinco.

En mayo de 2010, el embajador de Italia en España le entregó el Premio Grande Ufiziale de Italia. Esta distinción no era sino el reconocimiento a una labor empresarial plagada de éxitos y que había reportado pingües beneficios a accionistas y administradores de la primera cadena de televisión privada en España.

En un movimiento empresarial se hace con el control de varios medios de comunicación, como la extinta CNN+. Analiza su statu quo y qué ve: ¿una plantilla de trabajadores abnegados? ¿Un medio de comunicación objetivo y de calidad? ¿Una alternativa a otros canales de ideología extrema? ¿14 años de emisión 24 horas al día? ¿Debates edificantes moderados por periodistas consagrados? ¿Pedagogía? ¿Buen gusto?

¡UNA MIERDA!

Lo único que encuentra son 40 millones de euros de pérdidas en cinco años. ¿La solución? A la puta calle todos: Trabajadores y audiencia. ¿La alternativa? La misma mierda  que sirve de abono a la decisión empresarial: necedad para el vulgo ad nauseam.

Pues bien, si este señor llegara a ser presidente del gobierno tenga bien seguro que se acabaría la sanidad gratuita
para los débiles que enferman, las pensiones de los abuelos improductivos, los subsidios de los parados que empresas como la suya habrán despedido o la educación gratuita para aquellos que nacen con el estigma de que nunca llegarán a ser nada.

Eso sí, como ocurre tan a menudo, la adaptación inversa sería muy fácil, y una vez abandonado el poder no le faltarían ofertas de grupos empresariales para calentar oportunamente su sillón de consejero, sea como delegado o no.

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Estados Unidos. Una visión casticista.

mayo 3, 2010

A pesar de la admiración que genera, Estados Unidos es un país visto con recelo aquí, en nuestra piel de toro.

 Por norma general son tres las críticas más comunes:

  • Son unos incultos que no saben situar a España en un mapa.
  • Su gastronomía está basada en la comida basura.
  • Todo el mundo lleva armas de fuego, lo que origina matanzas en los institutos.

 Resulta cuando menos curioso que manifestemos nuestro desagrado con ese país calzados en unas Nike, vestidos en unos Levi’s y con las manos aún manchadas del ketchup de nuestro Big Mac.

 La aversión a Estados Unidos puede tener su origen en reminiscencias bien pretéritas, como una mal asimilada derrota en 1898 frente a las costas de Cuba o incluso en la amenaza que supone su cultura para nuestros guisos, alpargatas de esparto o palillos mondadientes planos.

 Se dice que sus ciudadanos son incultos porque ubican España en Sudamérica. Nosotros, que tenemos una tasa de abandono escolar del 35%, que no sabemos reconocer Lituania en un mapa, diferenciar Eslovaquia de Eslovenia y situar la capital de Estados Unidos lejos del río Hudson. Y todo esto a un país que en los últimos 20 años ha dado 120 premios Nóbel.

 Ahondamos en la herida considerándoles un país de gordos que no saben apreciar la cocina mediterránea. Nosotros, que somos, después de Malta, el país con más niños obesos de Europa. En concreto un 40% de nuestros menores sufren de obesidad o sobrepeso. Y si nos vamos a los mayores la tasa es de un 50%.

 ¿Y las armas de fuego? No han superado la época del Far West y transitan por la Quinta Avenida con sus cananas y cartucheras bien provistas de munición. Y si alguien tiene un mal día, entra en un Centro Comercial, liquida a 20 personas y luego se suicida.

 En España el uso de armas de fuego está muy regulado, pero por el contrario, tenemos una lacra que produce bastantes más víctimas que un 38 Smith & Wesson Special: los accidentes de tráfico. La educación en seguridad vial nunca ha sido percibida con el interés que debiera. Con 14 años un chico accede a llevar un ciclomotor y con 18 un coche. Todo esto conociendo bien las señales de tráfico y la distancia de frenada de una furgoneta, pero sin educar sus actitudes al volante.

 Aquí van varios datos elocuentes: En lo que va de década han fallecido casi 30.000 personas en España en accidentes de tráfico. Sólo en 2009 (y fue un año excelente) fallecieron casi 1.900 personas, de los que 700 eran menores de 35 años. No entremos en los heridos y aquéllos que quedan incapacitados para siempre.

 Francamente, conozco Estados Unidos bastante bien. Considero que es un país admirable en algunas cosas y deleznable en otras, como en la aplicación de la pena de muerte allá donde está vigente. Pero no saquemos la vena chauvinista que ni tenemos ni nos merecemos. Hoy por hoy, tenemos infinitamente más cosas que aprender de ellos que rechazar.

 Seamos pues inteligentes y copiemos su modelo con un Control+C → Control+V, que por cierto inventaron allí.

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El fracaso escolar es el fracaso de todo un país

abril 19, 2010

El fracaso escolar en España alcanza su cota más alta, el 30%. El doble que en la Unión Europea.

La alfabetización de un país, junto a la mortalidad infantil son los dos índices de progreso más elocuentes.

España ha evolucionado significativamente en este sentido. Un país que en la primera mitad del siglo XX se encontraba enfangado en el analfabetismo lo ha conseguido eliminar llevando la educación obligatoria hasta los 16 años.

Sin embargo, esa alfabetización global se ha logrado a costa de  menoscabar la calidad del modelo educativo español y ningunear a la cualificación profesional: el aprendizaje de un oficio de toda la vida. De tal forma que encontramos un país pleno de doctos en el leer y escribir pero carentes estos últimos de cualquier formación específica.

El Parlamento legisla para todos pero como decía Aristóteles “cuando las desigualdades se tratan desde la igualdad se comete la mayor de las injusticias”.

La Educación Secundaria Obligatoria lo que ha provocado es que miles de chicos (en mayor medida que chicas) deambulen por los colegios molestando, interfiriendo y ellos mismos a disgusto. Jóvenes que anhelan llegar a sus 16 años para salir de esa pesadilla y como un preso en su celda cuentan los días que faltan con desesperación.

El problema les acompañará toda la vida, porque saldrán del mundo escolar sin ninguna cualificación, sin conocer más oficio que el compadreo y haber sido foco de reproches por parte de padres y profesores.

La Formación Profesional ha estado denostada en España porque ningún gobierno ha sabido vender sus virtudes. Hemos intentado llegar al Primer Mundo forzando nuestro número de universitarios y ha resultado un absoluto fracaso.

La profesión de militar estuvo aún más reprobada. Nadie quería ser soldado y merced a una constante y eficaz campaña de marketing han conseguido tener más demanda que oferta.

Asumamos que hoy por hoy somos un país mediocre en lo educativo y promovamos la cultura del oficio frente a la del estudio obligado. De esta manera, además de reducir las rémoras erráticas que animan el paisaje de los colegios, haremos sentir a esos chicos más felices y útiles.

Y los Premios Nóbel para los demás. Que nosotros ya les ganamos en muchos deportes.

P.D.: Dejo para otro día la mención a los chicos inmigrantes recién aterrizados que sin saber siquiera el idioma son escolarizados porque sí (o por cojones. Como prefiera el lector).